"Bienvenidos al infierno, por favor mantenga brazos y codos dentro del vehículo". Daria Morgendorffer.

martes, 25 de mayo de 2010

¿Musiquita, pipol?

Hola, gente. ¿Qué tal los trata el mundo? Tengo un tiempito sin pasar por aquí, pero los recompensaré.

Algunas cosas han cambiado desde la última vez que teclée por aquí. Estoy metidísima de lleno en aquéllo de la costura, tengo como tres proyectos simultáneos, esperándome en la mesa de planchar. Me miran fijamente, a la espera de que vuelva a pincharlos con alfileres de colores. Por otra parte, una nube de nostalgia flota sobre mi cabeza, como un fantasma, pues extraño el estrés de los días de teatro, de los días en los que bajaba corriendo el largo pasillo gris hacia los camerinos del trasnocho, de la fuerte punzada en el corazón que me hacían sentir los nervios y de la adrenalina que causaban las luces sobre la cara. Lo extraño todo y lo necesito, como una droga que me negaron y que no tomaré por ahora.

Y conozco a alguien que cambiaría su lugar por el mío, o eso me han contado y he deducido. Me duele en lo más profundo no poder ayudarle/animarle/escucharle/abofetearle cuando debería estar allí para ella. Pero nadie le gana a las agendas apretadas... desgraciadamente.

Sin embargo, aunque me siento un poco estúpida por extrañar el estrés, estoy bien. Me siento bien. Voy al colegio, dibujo latas de sopa Campbell, quiero llegar a mi casa para terminar de coser, salgo de vez en cuando con las personas con las que me provoca, y estoy bien. No demasiado eufórica, no demasiado depresiva. Bien. Bien. Bien. Pero bien a veces puede tornarse aburrido.

Pero, (y aunque suene redundante no lo es), bien está... bien. Bien hasta que encuentre algo mejor que bien, o algo más emocionante que bien, algo más inspirador que bien. Bien hasta que deje de ser bien, bien hasta que se convierta en mejor.

Y, como en otras ocasiones, el título no tiene nada que ver con la entrada. Estoy enseñando a mi mamá a guardar música en su iPod "nuevo" (mi iPod viejo, xD). Está orgullosa de poder hacerlo, y en cierto modo, yo también.

Y (y este es el último "Y"), me doy cuenta cada vez más de que mi familia es la cosa menos convencional del mundo. Cuando nos provoca, botamos los muebles, y en mi sala no hay ni un sofá, pero en el pasillo hay un afiche enorme de una exposición de Niemeyer. Qué divertido.

viernes, 7 de mayo de 2010

Decepción.

Algunas veces pienso en la sociedad y la esperanza me abandona. Me siento triste, decepcionada, porque ya no hay personas que sueñan. Ya el soñar no importa, el sonreir no importa, el sentir, el querer. Nada de eso importa, porque hay que matarse trabajando, vivir desdichados y solo pensar en el bien propio para tener un lugar en la sociedad.

¿Que tal si sintiéramos un poco? ¿Y si enseñáramos a los niños algunos valores, algo de amor por el entorno donde viven y por las personas que los rodean? ¿Y si enseñásemos a los adultos que no hay mejor trabajo que el que enriquece el alma? ¿Por qué no hay avidez por el conocimiento? ¿Por qué ya no hay colores en las caras de la gente? Todo es una masa informe gris, y todos ellos viven para trabajar, para ganar dinero, gastarlo y seguir trabajando, asustados y temerosos de vivir, muertos de miedo, muertos por dentro. Temerosos del mundo. Porque saben que si ellos no tienen piedad por el mundo, el mundo no tendrá piedad con ellos.

Me entristece imaginar la sociedad en veinte o treinta años. El mundo en el que me tocará vivir. Sin piedad. Sin conciencia. Sin amor.

domingo, 25 de abril de 2010

Quisiera presentarles a alguien.

él es Bernie, la oveja. Autoproclamado guardián de mis sueños y mis libros. Ya era hora de que lo presentara... (En la foto, está leyendo "Prohibido suicidarse en primavera", de Alejandro Casona)

(Sí, le gusta el teatro)

sábado, 24 de abril de 2010

El universo en una mirada.

Fue un segundo, nada más. Jamás sabré tu nombre, jamás sabré de donde venías o hacia donde te dirigías. Ni siquiera estoy segura del color de tu chaqueta, aunque creo que era de un color oscuro... Jamás lo sabré con certeza: la noche se traga todos los colores.

Sé que tus ojos brillaban a la luz de una farola inexistente. Unos pasos lejanos sobre el asfalto se conviertieron en tus pasos, luego en una sombra que tomó forma hasta que se convirtió en ti, pasando junto a mi. Sé que te volteaste, y, durante una chispa de segundo, tus profundos ojos negros se encontraron con los míos. 

Y entonces, sentí que te conocía. Quizás siempre nos conocimos el uno al otro. Sentí tu miranda recorrer mis facciones, y hablamos, durante esa milésima de segundo, lo que hubiésemos podido hablar en toda una vida. No sonreíste, pero escuché tu sonrisa. No te moviste, pero sentí tus labios. No dijiste nada, pero saboreé la música de tus palabras, los acordes que acariciabas con tus dedos, con tus ojos, con tus brazos y tu pelo; con cada paso, con cada beso, con cada tictac del reloj en tu muñeca. Lo sentí todo, lo escuché todo, porque en esa milésima de segundo, soñé que tu me conocías más de lo que yo podré llegarme a conocer a mi misma jamás.

Y continuaste tu camino. Y te engulló la noche, llevándote lejos, llevándose consigo una historia que nunca llegaré a conocer. Una más.

viernes, 16 de abril de 2010

Tinta.

"Querida Elinor, es obvio que usted parece haber nacido en la historia equivocada"
dijo en cierto momento Dedo Polvoriento.

domingo, 11 de abril de 2010

Ballerina Proyect.

Se necesitan tres cosas. Pasión por el arte. Una cámara. Y una visión como la de Dane Shitagi.
¡BOOM!

viernes, 9 de abril de 2010

¡Ja! Este hombre siempre tiene la razón.

"¡Siempre! Es una palabra terrible.
Me hace estremecer cuando la oigo.
Las mujeres son muy aficionadas a usarla. Estropean toda la novela, queriendo hacerla eterna.
Es una palabra sin ningún significado.
La única diferencia que hay entre un capricho y una pasión eterna, es que el capricho dura un poco más de tiempo".

"En ese caso, que nuestra amistad sea un capricho".

~ Lord Henry Wotton & Dorian Gray.
"El Retrato de Dorian Gray" (1891)
Oscar Wilde.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Un excelente saxofonista, y dos buenos covers.

Les dejo algunos recientes (y otros no tan recientes descubrimientos) :)

Umbrella- The Baseballs (Rihanna cover)




Bad Romance- 30 Seconds to Mars (Lady Gaga cover)




Y el saxofonista.
Constellation- Charlie Parker




A la próxima, les traigo algo de tango. Auf Wiedersehen!

Oh, an incurable humanist you are.

Bien, ya es suficiente. Una dama no baja la mirada por mucho que le molesten algunas situaciones. (?) Oh, estoy irremediablemente obsesionada con Regina Spektor. Yo quiero ser como esa mujer cuando sea grande, lo juro. 

Al poner la primera letra de esta entrada, pensé que escribiría un par de cosas random y ya, pero se me acaba de ocurrir algo realmente bonito. Y es que todo lo que nos sucede en esta vida es una maravillosa oportunidad para vivir. Para sentir. Cierra los ojos un momento y respira. ¿Qué sientes? ¿El viento sobre tu cara? ¿El calor de la computadora? ¿El frío del aire acondicionado? ¿El viento del ventilador? ¿La vibración de la música? Son pequeñísimas, insignificantes cosas de las cuales no nos percatamos porque estamos demasiado ocupados intentando pensar en cosas más grandes que no podemos comprender por completo. Así, desgraciadamente, pasan nuestras vidas, segundo a segundo. Acercándonos más a lo inevitable.

¿Pero qué pasaría si, en vez de buscar las respuestas a grandes preguntas, viésemos respuestas en cosas cotidianas? El peor error del hombre es la costumbre. Nos acostumbramos a la planta que está en el jardín, y ya no la vemos al pasar. Nos acostumbramos al cielo, y no nos fijamos cuando cambia de color, o cuando las nubes están teñidas de rosa. Si alguien nos dice "¡Qué bonito está el cielo hoy!", apenas levantamos la vista y decimos "Sí, es verdad". Luego volvemos a hundirnos en nuestra negra laguna de costumbre.

La costumbre me da asco.

Pero el caso es ese, todo lo que nos sucede es una oportunidad para vivir, que no aprovechamos. Aceptamos las cosas como nos vienen, nos quejamos si nos duelen, nos alegramos si nos gustan, y las dejamos pasar. Le damos importancia a muchas cosas que no deberían tenerla.

Digamos, el amor. ¿Qué pasa con él? Muchas personas lo intentan definir, a diario, y todas están equivocadas. Porque es algo a lo que realmente no se le pueden poner límites ni peros, ni por qués. Es algo que sucede, que es, y nunca se puede hacer algo por remediarlo. (Acabo de recordar una canción... eh... "How much longer will it take to cure this? Just to cure it 'cause I can't ignore it if it's love, -love-"). Las personas se empeñan tanto en ocultarlo, en suprimirlo, en ignorarlo, en negarlo. El amor es algo que tiene que vivirse, ya sea largo o corto, intenso o suave... ya sea amor a tu madre o cariño a una flor que tienes plantada en una maceta, en el alféizar de la ventana. 

Y las personas se quejan del amor tanto como se podrían quejar de la muerte. Dicen "nunca volveré a amar". "Me han hecho mucho daño". "No podría aceptar otra decepción". Dicen que han llorado por amor. Dicen que no quieren amar a nadie por temor a ser lastimados.

Es algo natural eso, el temor al dolor. Sin embargo, aunque a algunos les suene raro, ¿no es el dolor una manera de sentir? ¿Si no sintiéramos, estaríamos vivos? ¿Cómo sabríamos que vivimos, si no sentimos? El amor, como todas las cosas en este mundo, tiene momentos buenos y momentos malos. Un segundo podemos sentir que estamos en la cima del mundo, con el viento alborotando nuestro cabello, explotando de felicidad; al otro podemos pensar que estamos en lo más profundo del océano, con el agua empujando el aire fuera de nuestros pulmones. Pero estamos vivos, y cada sonrisa, cada caricia, cada lágrima nos lo recuerda. Si la llama de una vela no nos quemara, significaría que no podríamos sentir. Si la lluvia no mojara, ¿habría alguna razón para que lloviera?

Si el amor no nos hace sentir, sonreír y sufrir, si el amar no nos dice que estamos vivos, ¿habría alguna razón para que existiera?

Yo no agradezco tanto como me gustaría agradecer. Pero si hay algo por lo que estoy totalmente agradecida es por nuestra capacidad de sentir. De poder llorar, de sonreír, de ver los vibrantes colores que hay en una trinitaria. De poder sentir que mi corazón da un vuelco cuando escucho una voz... pero sobretodo de poder sentir que la vida sigue, y que hay miles de cosas que me faltan por ver, millones de olores, sabores y momentos que me faltan por vivir.

Siempre, la vida sigue, y si nos cerramos a las nuevas oportunidades nos perderemos de todas las cosas que el mundo tiene preparadas para nosotros.

Y usé el amor para dar un ejemplo, pero puede ser cualquier cosa. Solo depende del cristal con que lo observemos.

Ja, ahora me parece que el título de esta entrada no estaba tan desencaminado.